Estimados todos:
Es muy triste comprobar como en la actualidad- y a pesar de todos los avances de la educación y en la comunicación-, la indiferencia y la violencia que sufrimos ante la muerte de los inocentes, son los principales absurdos en nuestras vidas. Los intereses económicos, la ostentación, la pereza, son solamente algunos de los aspectos que hacen aflorar lo peor del ser humano: la mediocridad, que nos insensibiliza y aleja de los demás.
LLega Jueves Santo que señala la principal característica del cristiano: Su solidaridad.
Si a un cristiano le quitamos esa capacidad de ser solidario, no lo podríamos reconocer.
Este es su "uniforme" con el que podemos reconocerle.
La solidaridad ante los que nos rodean, principalmente las victimas, son definitivas para descubrir quién es coherente a su fe y quién no lo es.
La solidaridad es el nuevo nombre del amor, un término contaminado y confuso, cuya principal referencia la dan artistas y cantantes cuya vida y valores son, en muchas ocasiones, incongruentes con la solidaridad.
Jesús, con su vida, no dejó de mostrar su solidaridad, no solamente con palabra, sino ante todo con su propia vida, que se convierten para los creyentes en una pregunta: ¿Somos congruentes con el mensaje de Jesús?
Hoy somos solidarios con aquellos que nos pueden ser provechosos o para tranquilizar mi conciencia.
Hoy, en que el ser humano parece poderoso porque domina la naturaleza de manera extraordinaria, su "poder" depende de sus posesiones, a la que ha trasferido su fuerza y capacidad de amar y sacrificio. La crisis económica mundial ha sido precisamente originada por la posesión irresponsable de bienes, sin ninguna más restricción que la del banco.
Y llega este día que pone al hombre en su lugar, donde Jesús, el hombre por excelencia, se entrega voluntariamente al trabajo más despreciado en su sociedad: lavar los pies. En realidad, siempre lo había hecho, indicando el lugar legítimo de todo el que crea en Él .
El de ser servidor, ante una mentalidad obsesionada por el dominio y la posesión, en el ser solidario en todas las causas que tiendan a rescatar la dignidad de las personas, tantas veces pisoteada e ignorada.
Ni el pan bendito, ni las velas, ni la visita a los siete templos, pueden distraernos de nuestra principal tarea.
AUTOR:
P. Leonardo López
De la parroquia de San Felipe
Méjico
miércoles, 15 de abril de 2009
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1 comentario:
hola joaquina:
totalmente de cuardo contigo, pero segun yop la falta de valores son los que nos han vuelto terribles.
un beso
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